3+2, APUNTALANDO LA UNIVERSIDAD DEL MERCADO

El pasado 30 de enero nos despertamos con una desagradable noticia, un nuevo ataque en forma de Real Decreto Ley del gobierno contra los/as estudiantes que introduce el modelo 3+2 (3 años de grado y 2 de posgrado/máster). De nuevo el ministro Wert legisla contra la opinión mayoritaria de la comunidad educativa y sin realizar ningún tipo de consulta, una muestra más del cariz autoritario de este gobierno que se empeña en hacernos cada día las cosas más difíciles, sin acceso a la enseñanza, sin acceso a la vivienda, recortando en sanidad,  reprimiendo en las calles, limitando la libertad de expresión… nada nuevo, parece que ya hasta nos hayamos acostumbrado a cargar sobre nuestras espaldas los sacrificios y los excesos de una élite que vive por y para si misma, como es lógico.

Esta reforma universitaria se veía venir desde hacía tiempo, puesto que no es más que la continuación del Espacio Europeo de Educación Superior, “Plan Bolonia” y la Estrategia Universidad 2015, que proviene de directrices de la Unión Europea en un simulacro de convergencia y falsa movilidad de los/as estudiantes en el territorio europeo.

 Qué supone esta reforma

Actualmente los grados universitarios tienen una duración de 4 años y posteriormente la posibilidad de realizar un máster de 1 año, la reforma cambia de 4 a 3 y de 1 a 2. Aparentemente puede resultar un cambio superficial, pero 3+2 es solo el título de una macabra representación de la exclusión de la enseñanza superior de los sectores populares, la devaluación de la enseñanza ofertada y un nuevo marco educativo focalizado en la formalización de la universidad-empresa como apéndice del mercado global.

Lo primero y más llamativo es la obviedad de que en 3 años no se adquieren los mismos conocimientos que en 4. Se pretende hacer unos grados de 3 años cuyos contenidos sean sumamente generalistas y quien quiera adquirir una mínima base tendrá que realizar un máster. La siguiente observación sería el disimulado encarecimiento de la enseñanza superior que supone. El cálculo es muy sencillo, si el crédito (forma de medir el trabajo realizado por el/la estudiante, por lo general una asignatura son 6 créditos) en una universidad pública madrileña ronda los 27€, el de un máster 65€. Si un grado actual de 4 años son 240 créditos y un máster de un año 60 créditos, un grado de 3 serían 180 créditos y el máster de 2 años 120 créditos. Esto nos lleva a que el 4+1 supondría un gasto alrededor de los 10000€ por estudiante y el 3+2 rondará los 14000€. Y recordamos que las antiguas licenciaturas (5+0)  rondaban los 5000€. Lo dicho, una subida indiscriminada del coste que supone el acceso a la enseñanza superior.

Además de estos datos reales e irrefutables, tenemos toda una serie de falsedades sobre las que el ministro y sus acólitos se refugian para promocionar las supuestas bondades del 3+2. La punta de lanza de su argumentario es la llamada convergencia europea, la supuesta mayor facilidad que tendrán los/as estudiantes a la hora de realizar parte de su carrera en el extranjero. Este argumento es algo especialmente retorcido, puesto que a las escasas plazas ofertadas en las becas Erasmus,  que permiten realizar un año de la carrera en otra universidad europea, hay que sumar las irrisorias ayudas económicas que se proporcionan que no permiten llevar una vida digna el año que se pasa fuera y que nadie se podría permitir sin la necesaria ayuda familiar. La movilidad solo está al alcance de quien económicamente se la pueda permitir. Además, en el marco de la Unión Europea ya se funciona con el sistema de créditos ECTS, por lo que la posibilidad de convenios entre universidades ya se puede dar por usar un marco común en la cuantía del trabajo realizado por el/la estudiante. Ojalá se copiase a Europa en lo que realmente se necesita, universidad gratuita y/o grandes ayudas al estudio.

 Escuela de élites, fábrica de precarios/as

Todas estas reformas sobre el mundo de la enseñanza, desde Bolonia, pasando por la LOMCE hasta el 3+2, no responden a una situación excepcional de crisis económica, ya que todas estas reformas están ideadas antes de la crisis, si no que responde a los intereses de las élites económicas y políticas. La enseñanza es probablemente uno de los espacios más importantes de reproducción de los valores dominantes, que no son más que los de la clase dominante que controla y maneja a su antojo. Por ello todas las reformas en el mundo de la enseñanza siempre están encaminadas a una mejor adaptación a los ritmos y necesidades del mercado, los cuales son antagónicos a los intereses de quien quiere enseñar y de quien quiere aprender. De esta forma los centros de estudio dejan de ser espacios de generación y transmisión de saberes, para ser meros apéndices de un modelo económico y político. Sumado a los contenidos docentes y los marcos legislativos, nos encontramos también con la nula existencia de una mínima democracia interna de puertas para adentro en las universidades, donde cada vez cobran más protagonismo los “Consejos Sociales”, donde las empresas más importantes están representadas y orientan de esta manera los planes y proyectos de las universidades.

El resultado al final es la tendencia a generar unas universidades de primera y otras de segunda, fomentar las desigualdades de puertas para adentro y la competitividad entre iguales. Si alguna vez los servicios públicos fueron garante de una cierta redistribución de la riqueza y la igualdad de oportunidades, ese tiempo ya ha acabado. Hoy la universidad está cada vez más al alcance de menos jóvenes, y una gran parte ya ni se lo plantean.

 Resistencias y movilización

Toda acción provoca una reacción. Y esta ley ha vuelto a visibilizar el conflicto que de forma permanente existe en los campus universitarios e institutos. Un conflicto que ha supuesto un gran desgaste para los distintos movimientos de resistencia, pero que aun así continúan y continuarán. El 26 de febrero se han sucedido jornadas de huelga en Catalunya, Galiza y Aragón, y para el 24 de Marzo también está convocada en la Comunidad de Madrid.

En un contexto de retroceso de derechos generalizado, un bastión tan importante como la educación debe ser un espacio de ebullición reivindicativa, la juventud sin ningún tipo de esperanza en lo existente no puede ser si no un motor de cambio necesario. Un cambio que no puede quedarse en la derogación de tal o cual ley, puesto que estas leyes son indisociables del proyecto político de las élites, por tanto es importante confrontar también en ese aspecto, reideando y reinventando lo que conocemos ahora por universidad e instituto, generar desde las luchas un nuevo proyecto educativo al servicio de la transformación social, con la gratuidad, la universalidad y la gestión comunitaria como ejes vertebradores de dicho proyecto.

*Para más información acerca de las movilizaciones y protestas recomendamos la visita de la web de la Federación Estudiantil Libertaria www.felestudiantil.org

http://www.todoporhacer.org/3mas2

3-2

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